
Suite Junior hotel Vincci Avalon.
A las seis de la mañana, ya estábamos en marcha. Recogimos los últimos bártulos que teniamos repartidos por la habitación, y bajamos a recepción para hacer el check out. Trámite que solo duró unos minutos. Después abandonamos el hotel.
En lugar de coger un taxi como el primer día, fuímos en metro, ya que la parada de Boltbus estaba justo al lado de la estación Metro-centro. De camino a Dupont Circle,paramos en el Starbucks y compramos unos muffins y un frapucchino grande para los dos.
Cuando llegamos ya había bastante gente esperando el bus. Mientras éste llegaba desayunamos lo que habiamos comprado.Se notaba que ya era lunes porque las calles estaban llenas de gente que iba de un lado a otro. La ciudad parecía más viva que en los días anteriores.

Bagel (esquina con la 5ª Avenida)
A las siete menos cuarto llegó el bus y en seguida abrieron los maleteros y la puerta. Metimos nuestro equipaje, enseñamos al conductor nuestros billetes y para dentro. Salimos puntualmente a las siete camino de Nueva York. Que ganas teniamos de volver.
La mala suerte hizo que nuestro camino de vuelta se prolongara más de lo previsto. Cuando habíamos recorrido unos 150 kilómetros, el autobús bajó su velocidad bruscamente y se paró en el arcen de la autovía. La conductora nos informó de que habia visto como un objeto salía despedido del camión que nos precedía y que creía que se había pinchado una rueda. La mujer salió fuera y al momento volvió para confirmarnos que efectivamente habíamos pinchado.
¡Vaya fastidio! tirados en medio de la autovía. Solo nos quedaba tener paciencia y esperar. El tiempo pasaba muy lento. Unos veinte minutos después, un autobús de otra compañía se paró para ayudar. Llevaba algunas plazas libres y la conductora preguntó quien tenía que coger un vuelo.
Unas siete u ocho personas se fueron en este autobús. ¡Que suerte! Nosotros seguímos allí. Poco tiempo después llegó otro bus de Boltbus, el que salía de Washington a las 7:30 y se llevó a todos los pasajeros que tenían que ir a trabajar ese día. Evidentemente nosotros seguímos allí junto a la mitad de los pasajeros que quedaban.
Al final estuvimos unas dos horas allí esperando, hasta que otro bus de la compañía nos recogió a todos.
Finalmente llegamos a Nueva York a la una y media en lugar de a las once y cuarto, que era la hora prevista.
Quizá suene un poco ñoño, pero nos daba la sensación de que volviamos a casa,jeje y eso que solo habiamos estado cinco días en la city. Estaba claro que nos habian enamorado sus calles, su gente,sus edificios,sus olores, sus taxis amarillos y un largo etc…
Cuando llegamos al hotel, Wilson, el botones que era una persona encantadora nos recibió como si realmente volvieramos a casa, fué muy agradable. Nos dieron la nueva habitación que estaba una planta por encima de la que teniamos antes y más grande que la anterior.

Limusina.
Dejamos allí el equipaje y salimos a almorzar. Comimos en una pizzeria cercana al hotel llamada Empire pizza. El lugar no era muy bonito la verdad pero las pizzas estaban muy buenas y era muy barato.
Después de almorzar, nos fuimos de compra. En primer lugar entramos en Foot Locker, donde yo me compré unos Converse por 39$ y Jorge unos deportes Puma por 80$ (54 euros) y que en España cuestan 100 euros.

St.Bartholomew y el Metlife building de fondo.
Como Jorge tenia ganas de irse al hotel porque le dolia la cabeza, yo continué sola. Es increible pero creo que nunca me he sentido tan segura en una ciudad. Me parecia mentira ir yo solita por la 5 avenida de compras. Entré en todas las tiendas que quise sin tener que escuchar a Jorge diciendo, ¿aqui vas a entrar? ¿Nos vamos ya? etc,jeje. Me recorrí todas las plantas de GAP buscando sus famosas sudaderas de las cuales estaba encaprichada desde que estuvimos en Londres, pero nada, solo habia para niños, para chica ni rastro.Un poco desilusionada seguí mi camino hasta llegar a mi querida Macy´s. Estuve allí durante horas, recorriendo todos los departamentos que me gustaban, ropa, decoración, libros, juguetes, jeje para mi sobrinito. me compré tres camisetas de DKNY, una de ellas para mi cuñada. Sobre las 6 y media me volví a reunir con Jorge. en la seccion de relojería compramos dos relojes, uno de DKNY precioso para su madre que nos costó 120$ (80 euros) y que aquí cuestan 150euros y uno de la marca Diesel para su padre que costó 133$ (90euros) y que aquí hemos visto a 170 euros así que creo que nos ahorramos bastante. Además a ambos les encantó su regalo.

Fachada de un edificio de NY.
Jorge además se compró tres polos de Ralph Lauren por apenas 70 euros al cambio cuando aquí uno solo cuesta 80 euros. Estuvimos en Macy´s hasta las ocho y media y después fuimos a llevar todas las compras al hotel. Cada vez teníamos más cosas y las maletas cada vez me parecian más y más pequeñas.
Nos duchamos y salimos a cenar.Como estabamos un poco cansados, fuimos a un Burger king cercano, cenamos y nos comimos un
helado de postre de camino al hotel. La noche seguia tan calurosa como todas las que habiamos pasado en Nueva York, nuestras vacaciones estaban llegando a su fin pero en ese momento era lo último en lo que pensábamos. Solo queríamos disfrutar del momento, y de esa mágica ciudad que nos envolvía.


















