Domingo 19 de julio. Nuestro primer aniversario de boda. El día amaceció como los anteriores, con el cielo cubierto de nubes y fresquito. Sobre las diez y media cogímos el metro en dirección a Anvers. Junto a esta parada está el funicular que te sube hasta el Sacre Coeur, y que con la targeta París Visité es gratis.

Montmartre.
La colina de Montmartre estaba llena de turistas como era de preveer un domingo de julio, aun así me pareció un lugar encantador, bohemio y con una magia especial.Por todas partes escuchabas las típicas melodías francesas procedentes de acordeones y la panorámica de París que desde alli se contemplaba era impresionante. La luz grisácea del día le daba a la ciudad un aspecto melancólico y romántico e invitaba a imaginar un París de épocas pasadas. Este sin duda se ha convertido en nuestro rincon favorito de la capital francesa.

Basílica del Sacre Coeur.
La Basílica del Sacre Coeur (Sagrado Corazón de Jesús) empezó a construirse en 1875 y se completó en 1914. Su estilo es bizantino y contrasta con el resto de Iglesias de París. Digna de ser visitada es su cripta, pero sobre todo no os perdais las vistas de París desde la cúpula.
La entrada a la basílica es gratuita , solo se paga por subir a la cúpula y por entrar en la cripta.

Vistas desde la cúpula del Sacre Coeur.
Cuando entramos en el Sacre Coeur había misa y el coro estaba cantando, intenté grabarlo pero me llamaron la atención así que nada, tuve que guardar la cámara y aguantarme, que corte me dió :S.
Después de estar un rato dentro, Jorge decidió subir a la cúpula solo ya que ninguno de los demás teníamos muchas ganas de darnos el lote de escaleras, unas quinientas creo :S.

Vistas desde el Sacre Coeur.
Cuando Jorge bajó fuímos a buscar la famosa plaza donde están los pintores llamada Place du Tertre. Según mi hermano la encontrabas en seguida y nosotros casi estamos buscandola todavía. Callejeamos y callejeamos y nada, claro como la íbamos a encontrar si bajamos de la colina y la plaza esta saliendo de la basílica a la derecha. Volvímos a subir en el funicular y ¡por fin! la encontramos.

Carrusel a los pies del Sacre Coeur.
Era tal como la había imaginado, un precioso rincón lleno de arte y color, con unos cuadros preciosos. A Jorge y a mí se nos fueron los ojos detrás de alguno que otro pero todos los que nos gustaban eran caros, sobre los 400 euros, así que renunciamos a comprarnoslo.
Dani y Rosi decidieron hacerse un retrato de los dos juntos, así que como tenían al menos para una hora , Jorge y yo fuímos a dar una vuelta.

Un restaurante de Montmartre.
Montamartre es un barrio realmente unico, su aire bohemio y romántico me enamoró. Pintores, músicos y otros artistas se concentran en apenas unas calles, calles que parecen formar parte de un pueblecito francés y no de la enorme urbe que es París.

Place du tertre, Montmartre.
En lo que a oferta gastronómica se refiere, Montamartré ofrece un gran abanico de posibilidades desde baratas Creperies a restaurantes caros. Hay donde elegir, así que no os metais en el primero que veais, dad una vuelta y mirad las pizarras con los precios de los menús y lo que cada uno ofrece.

Place du Tertre (plaza de los pintores)
Sobre las dos fuímos a buscar a Rosi y Dani, pero acababan de empezar a dibujarla a ella así que como aun les quedaba bastante tiempo, Jorge y yo nos fuímos solos a almorzar. La verdad es que lo agradecimos ya que siendo el día de nuestro primer aniversario, nos apetecía almorzar solos y más en aquel lugar tan bonito.

Escalinata frente al Sacre Coeur.
Después de dar una vuelta y ver varios menús y precios, nos decidimos por una brasserie llamada Chez ma Cousine, está situado en la misma plaza y su fachada es roja. Pedimos un menú que incluía ensalada, pollo asado y tarta de manzana, todo por 9 euros, no está mal, además de que el restaurante tenía una decoración muy acogedora.
Estabamos terminando el segundo plato cuando llegaron nuestros amigos y se sentaron con nosotros. Estuvímos allí hasta las tres y media aproximadamente y después bajamos de la colina (no sin antes paranos en varias tiendas de souvenirs) para dirigirnos al famoso Moulin Rouge.

Moulin Rouge.
Esta zona está llena de Sex Shop y de salas X, además de algún que otro grupito que inspiraban poca confianza. La verdad es que el Moulin Rouge nos decepcionó un poco, quizá de noche trasmita otra cosa porque desde luego de día, a mí personalmente pues ni fú ni fá y más aún después de las maravillas que había visto en los últimos días.

Gárgola de Notre Dame contemplando París.
Sobre las cinco cogímos el metro para dirigirnos a Notre Dame, Jorge y yo queríamos subir a la torre, Rosi y Dani no, así que ellos se quedaron por la zona.
Las colas para subir a la torre eran bastante largas y apenas avanzaban, lo que nos llegó a desesperar pero aún así no desistimos, esperamos y esperamos y…. esperamos hasta que una hora después aleluya!!!! entramos.

Gárgola de Notre Dame observando París.
La subida es bastante durilla, al principio subes un tramo y hay una zona de descanso con una tienda y piensas, bien, hay descansitos para recuperar el aliento pero nada de eso, casi 400 escalones por unas escaleras claustrofóbicas sin un solo lugar donde pararte un momento para respirar. Llegué arriba al borde del infarto con el corazón a mí, pero no solo yo, todo el mundo llegaba a la pequeña terraza igual de asfixiado.

París al atardecer.
Desde allí las panorámicas de París eran maravillosas, pudímos reconocer todos los lugares en los que ya habíamos estado y tomé mil fotos desde todas las perspectivas posibles.
Tras recuperar el aliento, seguímos subiendo hasta la torre sur para ver la gran campana. Después del gran esfuerzo hecho anteriormente aquello no fué nada.

Paris desde Notre Dame.
En resumen mereció la pena con creces esperar las colas y subir a la torre, lo recomiendo a todo el mundo.
Cuando bajamos eran las ocho de la tarde. Buscamos a Rosi y Dani que estaban sentados en un banco viendo a unos chicos que patinaban y hacian acrobacias y bajamos al Sena a comprar los tickets para dar un paseo por el río.

Notre Dame desde el Sena.
Tuvímos que esperar hasta las ocho y media para subir y después a bordo. Por suerte la guía hablaba español, así que estupendo. Al poco de zarpar sonó la canción que estaba deseando escuchar desde que llegué a París La vie en Rose, adoro esa canción, es tan parisina y tan romántica. Síi me estoy poniendo muy empalagosa en este post, pero que quereis que haga, era mi primer aniversario de boda
jejeje.

La Consergerie.
El barco volvió a dejarnos junto a Notre Dame y desde allí fuímos a dar un paseo por el animado barrio latino, que por la noche era un hervidero de gente.

Torre Eiffel desde el Sena.
Para finalizar el día, como Jorge había prometido fuímos a cenar al Hard Rock Café. Desde que lo descubrimos en Nueva York nos encanta este restaurante. El de París está situado en Grands Boulevards que a las diez de la noche nos pareció un lugar un tanto solitario. En cambio el de Nueva York está en pleno Times Square y es mucho más chulo, al menos la comida no nos decepcionó en absotuto, al contrario, además la chica que nos atendió se equivocó y no nos cobró los postres, 10 euros, jejejeje. Nos dimos cuenta cuando salimos revisando la cuenta porque nos parecía poco. Lo consideramos nuestro regalito de aniversario. Gracias Hard Rock Café, todo un detalle de vuestra parte
Sobre las doce con el estómago bien lleno, volvímos al hotel en busca de nuestro merecido descanso.


























