Cuarto día: Museo de Orsay, Barrio Latino.
El cuarto día de nuestra estancia en París, amaneció como el anterior, con nubes y claros que iban alternándose. Parecía que la tormenta había descargado por la noche.

Fachada del museo de Orsay.
Como cada mañana después de desayunar nos dirigímos al metro, esta vez con destino al museo de Orsay. Cuando llegamos ya había cola, pero no esperamos demasiado, unos veinte minutos como mucho que se pasaron volando.
Hacía mucho tiempo que deseaba ver este museo, ya que como he confesado alguna vez, adoro el impresionismo y aquí están representados todos mis pintores favoritos, Monet, Renoir, Seurat, Van Gogh etc…

Nacimiento de Venus de Alexandre Cabanel.
El edificio, una antigua estación de tren totalmente restaurada ya merece la visita, la galería principal es una estancia luminosa y agradable y el museo en sí no resulta tan laberíntico como la mayoría de los que he visitado.

La Moulin de la Galette.
Orsay posee una colección de pintura que cubre el periodo desde 1848 a 1914. Las obras van desde el romanticismo al fauvismo.
Obras destacadas:
- El nacimiento de Venus de Alexandre Cabanel.

Habitación de Arles de Vicent Van Gogh.
- Clase de danza de Edgar Degas.
- Mujeres de Tahití de Paul Gauguin.
- Desayuno sobre la hierba de Edouard Manet.
- Ninfeas azules, Regatas en Argentuil, Londres (el Parlamento), Estación de Saint Lazare, La rue Montorgueil de París y Amapolas de Claude Monet.
- Bal au Moulin de la Galette Montmartre, Gran desnudo y Muchachas tocando el piano de Pierre-Auguste Renoir.
- El circo de Georges Seurat.
- Retrato del artista, Noche estrellada a orillas del Ródano, la Siesta y la habitación de Arlés de Vincent Van Gogh.
Antes de abandonar el museo nos asomamos a la terraza de la cafetería desde donde se pueden ver unas bonitas vistas del Sena y del Louvre.

Vistas desde la terraza de Orsay.
Sobre las dos de la tarde salimos a almorzar. Creo que jamás he andando tanto para encontrar un lugar donde comer. Por H o por B siempre había un pero a todos los lugares, estaban llenos, eran caros, no nos gustaba el aspecto etc, etc..

Les Deux Magots.
Al final nos plantamos en pleno Boulevard de Saint Germain y allí frente a un café llamado Café de Flore por fiiiin encontramos un restaurante donde el menú costaba 12 euros y tenía muy buena pinta. De primero pedímos unas ensaladas muy ricas y de segundo el filete de ternera con salsa de nata y queso con verduritas que fué de lo mejor que comimos en París, terminamos rebañando hasta el plato con el pan, rico, rico.

Jardín de la iglesia de Saint Germain.
Después del almuerzo y tras haber descansado de la larga caminata seguímos nuestro itinerario. Paseamos por el encantador barrio latino, hasta volver al Sena donde cruzamos a la Île de la Cité para ver la maravillosa catedral de Notre Dame. Ésta es una de las catedrales góticas más antiguas de Francia, se empezó a construir en 1163 y se terminó en 1245.

Catedral de Notre Dame.
Los momentos más importantes de la catedral fueron:

Facha principal de la Catedral de Notre Dame.
- La coronación de Enrique VI de Inglaterra durante la guerra de los 100 años (1431).
- La coronación el 2 de diciembre de Napoleón Bonaparte, emperador de Francia y su mujer Josefina de Beauharnis, emperatriz, en presencia del Papa Pío VII (1804).
- Beatificación de Juana de Arco (1909)
Como esperaba la catedral no me decepcionó en absoluto, me encantan las catedrales góticas y esta no iba a ser una excepción. Por suerte la entrada es gratuita así que puedes entrar y salir las veces que te apetezca. Subir a la torre sí que cuesta. En principio pensabamos subir pero las colas eran enormes y muy lentas , así que lo dejamos para otro día.

Barrio Latino.
Volvímos a cruzar el Sena y nos adentramos en el precioso barrio latino. Me encantaron sus callejuelas, llenas de gente, tiendas y cientos de restaurantes de todo el mundo, italianos, griegos, turcos etc… donde se puede comer a muy buen precio.

Fachada de un edificio en el barrio latino.
El nombre del barrio se debe a que en la edad media los estudiantes hablaban en latín como lengua académica , este era el distintivo del barrio parisino donde la población era eminentemente estudiantil.

Una calle del Barrio Latino.
En nuestro camino nos encontramos con la pequeña iglesia de Saint Julien, no pudimos entrar porque había una boda en ese momento, seguímos hasta San Severin, otra iglesia más grande de estilo gótico que debe su nombre a un hermitaño que vivió en la zona en el siglo VI.
la caminata no se nos hizo nada pesada ya que disfrutamos bastante del barrio, nuestra siguiente parada fué la Sorbona, la famosa universidad Parisina, en realidad solo vimos la fachada ya que no sabiamos si se podía entrar.

Pantheon.
Sobre las seis llegamos al Pantheon, con intención de entrar pero casi nos cerraron la puerta en la cara, cerraban justo a las seis así que ya que nos quedamos fuera, nos acercamos a ver la bonita iglesia de Saint Etiene du Mont que está justo al lado, construida en el siglo XV.
Esta iglesia aunque no es muy conocida me pareció la más bonita de todas las que ví, merece la pena la visita. En ella se encuentra la tumba de Santa Genoveva, patrona de París. También es digno de mención su púlpito de estilo barroco. Su arquitectura es de estilo gótico aunque también tiene partes de estilo renacentista. A Jorge y a mi en especial nos gustó mucho.

Iglesia de Saint Etienne.
Sobre las siete menos cuarto nos dirigímos a los populares jardines de Luxemburgo, son de estilo neoclásico con un gran estanque en el centro. Fué una pena no poder disfrutarlo porque hacía frío (teniendo en cuenta que íbamos en manga corta) viento y el cielo gris amenazaba lluvia en cualquier momento, aún así nos sentamos un rato en las sillas verdes de hierro que rodean el estanque y descansamos un ratito. El Palacio también es realmente bonito.

Palacio de Luxemburgo.
A las siete y media dejamos los jardines para acercarnos a Saint Sulpice. Jorge se había empeñado en verla porque esta iglesia aparece en El Código Da Vinci además de que es una de las iglesias más altas de París y un edificio histórico. Por desgracia, cuando llegamos descubrimos que la mitad de la fachada estaba cubierta por andamios porque estaba en restauración. Entramos pero realmente no prestamos mucha antención ya que a esas horas estabamos bastante saturados de iglesias.

Jardines de Luxemburgo.
Ya bastante cansados, sobre las ocho y cuarto cogemos el metro de vuelta al hotel. Fuímos a nuestras habitaciones a darnos una ducha y quedamos a las nueve y media para ir a cenar.
Cuando salimos estaba lloviendo, así que nos acercamos bajo el paraguas a la plaza de la República. Dimos una vuelta para decidir donde cenar y al final entre la lluvia y el hambre nos metimos otra vez en el Mc Donalds. Es que somos muy originales
jeje
A las once volvimos al hotel echos polvo y deseando pillar la camita.










