Octavo día: Último día en Nueva York.

Edificio cerca del Puente de Brooklyn.

Edificio cerca del Puente de Brooklyn.

Amaneció nuestro último día en Nueva York. La nostalgia empezó a apoderarse de mí. Solo pensar que nuestra estancia allí estaba llegando a su fín, me deprimia. Pero en cuanto salí a la calle me obligué a no pensar en ello y a disfrutar de cada momento.

Aquel último día, nos tomamos un señor desayuno en un Deli cercano llamado Brooklyn Bagel Café, chocolate, donuts, tortitas con sirope de caramelo, no fuimos capaces de comérnoslo todo.

Después cogimos el metro hacia Brooklyn Bridge-City Hall.En principio pensábamos cruzar el puente de Brooklyn al atardecer pero finalmente lo hicimos por la mañana, lo que para mi gusto le restó encanto, aunque no quiere decir que no me gustara, todo lo contrario.

Lo peor del recorrido fué el calor sofocante. Cada dos metros habia alguien vendiendo agua, salían hasta de debajo de las piedras, por lo que al menos no corrías el peligro de morir deshidratado.

Nos encontramos a una pobre mujer a la que le había dado una bajada de tensión o un golpe de calor, no estoy segura. Después de que le dieran agua y le abanicaran un poco, la pobre señora parece que se fué recuperando. Creo que ese día fué el que más calor hizo de nuestra estancia. Sudamos como pollos.

Puente de Brooklyn.

Puente de Brooklyn.

Lo mejor, las vistas de Manhattan, de Brooklyn y el simple hecho de estar sobre ese mítico puente.

En el momento de su inauguración en 1883 era el puente colgante más grande del mundo. Mide 1825 metros de largo. También fué el primero suspendido mediante cables de acero.

La tradición dice que si cruzas el puente, tienes asegurada la vuelta a Nueva York, así que como evidentemente queriamos volver, pues lo hicimos, además por partida doble, lo cruzamos de Manhattan a Brooklyn y viceversa. Lo que nos llevó alrededor de una hora.¿Querrá decir eso que volveremos dos veces? Jeje, eso espero.

Manhattan desde el puente de Brooklyn.

Manhattan desde el puente de Brooklyn.

St. Paul Chapel me recordó  mucho a St. Martin in the Fields, una iglesia que se encuentra en Trafalgar Square, Londres. La estructura es prácticamente la misma, con algunas diferencias como que St. Martin es blanca y St. Paul es más bien rojiza. La primera me gusta más, especialmente porque concuerda más con los edificios que la rodean.

St.Paul´s Chapel.

St.Paul´s Chapel.

Paseamos por la zona hasta la hora del almuerzo que cogímos el metro hasta Penn Station. Almorzamos en Sbarros, 2 porciones de pizza , espaguettis con albóndigas muy buenas y dos Coca colas. Creo que nos costó unos 30 dólares todo.

Tras el almuerzo, seguímos paseando esta vez por la 5ª avenida dirección Central Park. Nos tomamos un helado en el Rockefeller Center, estuvimos un buen rato y continuamos. Entramos de nuevo en el NBA store porque Jorge se quería comprar una sudadera, al final se decantó por una azul de los New York Nicks y a mi hermano le compramos la de los Boston Celtics. La verdad es que la de los Celtics era más bonita pero él queria tener una de recuerdo del equipo de la ciudad, que tampoco es que fuese fea pero a mí me gustaba más la otra.

Multiculturalidad en Nueva York.

Multiculturalidad en Nueva York.

Estuvimos disfrutando de la ciudad hasta las ocho aproximadamente que volvímos al hotel a dejar las compras y a darnos una ducha. Nos pusimos guapos y nos fuímos a cenar. Nuestra última cena en la city.¡ Que penita!¿ Y que mejor lugar para despedirse de esta gran ciudad que la bulliciosa, alegre y colorida Times Square?

Elegimos el Hard Rock Café. Un restaurante chulísimo. Los primeros acordes de Bulls on Parade de Rage Against The Machine nos recibieron. Una canción que a Jorge le encanta.

Tuvimos que esperar más de media hora , pero se nos pasó volando mientras contemplábamos las guitarras y objetos de grupos y cantantes que inundaban las paredes.

Nos dimos un señor homenaje, pedimos un Jumbo Combo, unas Smoked Barbacue Ribs y de postre Brownie con helado Häagen -Dazs de vainilla, nata y chocolate fundido por encima, de muerte!!! estaba todo riquísimo. Fué la cena más cara que pagamos en Nueva York, unos 80$ (54 euros) pero sin duda la que más disfrutamos.

La 5ª junto al Empire State.

La 5ª junto al Empire State.

Terminamos tarde de cenar, sobre las doce y cuarto cuando ya estaban a punto de cerrar. El restaurante está abierto hasta las doce y media de domingo a jueves y hasta la una y media los viernes y sábado. Lo recomendamos mucho, nosotros cenamos de maravilla allí.

A las doce y media nos despedimos de Times Square. Que penita nos dió. Esperamos volver pronto.

Paseamos de vuelta al hotel mientras deciamos adiós a la noche neoyorquina. Llegamos al hotel sobre la una y en seguida nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente teniamos que hacer el equipaje.

Aún no sabiamos como ibamos a lograr meter todo lo que habiamos comprado en aquellas dos maletas, aquello iba a ser una ardua tarea, pero eso ya lo pensariamos al día siguiente.

Times Square, última noche.

Times Square, última noche.


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